MADRID, España.- Cientos de vecinos de Ceuta se concentraron en la plaza de la Constitución, en el enclave español del norte de África, para exigir una respuesta “inmediata, decidida y proporcionada” ante la severa crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma.
Convocada de forma inédita por las cuatro comunidades religiosas locales -cristiana, musulmana, hebrea e hindú-, la manifestación bajo el lema “Basta ya. Ceuta no se rinde” derivó en consignas contra el Ejecutivo central, al que acusan de “abandono” de la región, según consignó la agencia EuroNews. El reclamo ocurre en un contexto de malestar político interno y tensión diplomática con Italia y el resto de Europa.
Entre proclamas de “Ceuta no se vende” y pedidos de dimisión orientados al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, parte de los asistentes marchó hacia la sede de la Delegación del Gobierno. En la plaza de los Reyes hubo altercados menores por la presencia del activista de extrema derecha Vito Quiles, a quien manifestantes señalaron como un agente que fue a la protesta a “dividir” y “sacar tajada”.
El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, calificó la coyuntura de “absolutamente insostenible” y demandó mayor despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Vivas reiteró que la única salida a la presión sobre la ciudad es el retorno de los migrantes a Marruecos por la frontera del Tarajal.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, tras reunirse con las autoridades locales, informó que han identificado a 1.342 menores migrantes no acompañados. La ministra garantizó apoyo técnico y económico para coordinar su derivación hacia las comunidades autónomas, aunque enfatizó la necesidad de evaluar cada expediente de forma individual para priorizar la reagrupación familiar siempre que resulte factible.
La distribución de los menores profundiza la brecha con la oposición de derecha española. Vox adelantó que sus vicepresidentes regionales no asistirán a la Conferencia Sectorial de Infancia convocada para el 13 de agosto, con lo que ratificaron su rechazo bajo el lema “los menores con sus familias”.
Más de 1.100 niños migrantes siguen en CeutaAsimismo, figuras del Partido Popular (PP), entre ellas la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y la mandataria extremeña María Guardiola, cuestionaron con dureza la gestión gubernamental de las fronteras y el reparto territorial.
A nivel internacional, el impacto de la crisis derivó en un roce directo entre España e Italia. La decisión de Madrid de reintroducir controles marítimos y aéreos a los pasajeros procedentes del territorio italiano -en represalia por las restricciones previas aplicadas por Roma tras los incidentes en Ceuta- fue tachada de “incomprensible y totalmente inaceptable” por Antonio Tajani, canciller del gobierno de Giorgia Meloni.
A pesar del cruce de acusaciones sobre la suspensión de los acuerdos de Schengen (que permite la libre circulación dentro de las fronteras del bloque europeo), el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, confirmó que ambas administraciones han ratificado la estricta provisionalidad de las medidas y que existen señales para una pronta normalización del tráfico de pasajeros.